¡Prueba superada!

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Ayer tuvo lugar la II Miraexcursión, la Vía Verde del Tajuña. Esta vez con menos gente, pero con las mismas ganas e ilusión. Los ciclistas mayores y pequeños, cumplieron su misión.

Un día que amaneció poco apacible con mucha niebla, frío y sensación de humedad que a priori parecía que iba a estar así todo el día, pero que sin embargo poco a poco el sol fue apareciendo y dejándonos buenos momentos de calor a la hora de la comida.

La experiencia ha sido muy positiva, desde la más pequeña Laura con un añito que cumple hoy, hasta los más mayores conduciendo su propia bicicleta que aguantaron perfectamente los 26 km que hicimos al final desde Tielmes a Orusco de ida y vuelta.

Todos llegamos puntuales a las 10.30 y empezamos a montar las bicicletas y un poco de puesta a punto de las mismas. Tuvimos una pequeña avería técnica que por suerte pudimos arreglar. Además había que abrigarse muy bien porque como hemos dicho el día era muy frío y húmedo y desagradable.

Por fin poco pasadas las 11 nos conseguimos poner en marcha. La ruta era muy sencilla, prácticamente llana con alguna pequeña subida y bajada por una pista bien acondicionada un ritmo muy suave lo que nos permitía poder ir hablando y todo.

El camino estaba transitado por algún que otro ciclista con el que nos cruzábamos de vez en cuando y que seguro que se sorprendería de ver tal comitiva ciclista de mayores y pequeños. Con alguna parada por el camino y comiendo algo de vez en cuando fuimos avanzando por nuestra ruta. La niebla no permitía ver demasiado el camino, paralelo al rió del Tajuña, por las madrileñas regiones de las Vegas.

A eso de la 13h llegamos a Orusco, decidimos comer allí los bocatas que llevábamos poque la ruta al final era de ida y vuelta, así que dejamos las bicicletas y nos pusimos a comer con bastante hambre para reponer las energías consumidas. En este momento fues aliendo el sol y el día se despejó cambiando totalmente en un momento e incluso hacía calorcito y se estaba muy bien.

Tras la comida, los pequeños aprovecharon para jugar por la zona que estábamos a la orilla de río con los típicos palos, piedras y cañas de pescar artesanales.

Después de la pequeña pausa para la comida, nos pusimos enmarcha de nuevo para hacer los otros 8 km que teníamos de vuelta, que hicimos bastante rápido y a un ritmo bastante bueno, esta vez con el sol que nos iba calentando y nods permitía disfrutar del paisaje, lo que nos hizo llegar enseguida al Molino Cantarranas, lugar en el que estaban los coches. Una vez allí, nos tomaos un merecido café caliente para entrar en calor, que nos lo pudimos tomar incluso en la terraza del restaurante porque se estaba muy bien.

Para terminar un más que entretenido y divertido partido de padres, niños y profesores, que fue sin duda una manera muy divertida y cansada de terminar esta excursión.

Hay que reconocer el esfuerzo hecho por los niños que la verdad es que aguantaron fenomenal, desde los más pequeños que iban en las bicis de sus papás, hasta los que han sido capaces de llevar su propia bici todo el rato. ¡Enhorabuena a los niños: Guillermo, Paula, Carlota, Gabriel, Ana, Enma, Irene y Laura! y a sus padres, porque entre todos pasamos un día estupendo.

Pues nada más, nos veos en la próxima.

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